
Exposición
Pacha
6 de febrero de 2020
AFMX Polanco, Sócrates 156, Ciudad de México
Hogar
Complicidad. Una palabra que resume todo mi acercamiento al quehacer productivo de la artista Kylla Piqueras. Ella lo sabe, lo reconoce. Existe una conexión cósmica muy fuerte entre nuestro pensamiento y las diversas reflexiones y conclusiones que siempre poseemos de su trabajo. Asimismo, Kylla ha encontrado su propio camino siendo la tradición andino-amazónica el espacio vital en el que se hallan muchas de sus respuestas e inquietudes. Su obra es energía simbólica que implica la vitalidad de una cultura que nos abre y nos sitúa en el mundo; es un lenguaje universal que se convierte en la verdadera huella de nuestra grandeza.
La artista, en estos momentos, a través de atmósferas sugestivas y de elementos de la naturaleza que confrontan realidad e imaginación, aborda el término Pacha como una de sus más recientes propuestas. Vocablo que se convierte en gesto, proceso y modo de construir una base teórica cultural de su hogar espiritual. Es todo un imaginario lingüístico-antropológico que vincula contemporaneidad y tradición.
Filosóficamente, Pacha significa el ‘universo ordenado en categorías espacio-temporales’, pero no simplemente como algo físico y astronómico.
Pacha, funciona como una base común de diversos estratos de existencia que se relacionan y complementan aspectos de la realidad a través del Hanan pacha (mundo de los dioses tutelares), Kay pacha (mundo de lo social y comunitario) y Ukhu pacha (mundo de abajo o las profundidades) y, Hacqay Pacha (el mundo del más allá y el que integra todos los anteriores). Concepción cuatricotómica en la que el ser humano pertenece y se debe a la naturaleza, es una expresión a su vez que supera y limita lo visible/invisible, material/ideal, terrenal/divino, exterior/interior, etc.
Además, para Kylla, Pacha es temporalidad y espacialidad, es relacionalidad cósmica, es el misterio. Es hábitat sagrado de la tierra y el mundo que cuestiona para compartir una nueva perspectiva utópica sobre nuestro hogar.
A través de su producción, se puede apreciar el cosmos devenido escenario y el significado de una palabra que puede ser expuesta en la cosmovisión andina, como lugar colectivo e individual. Son mensajes divinos que se traducen a través de los colores del espectro de la luz y a partir de técnicas tradicionales replanteadas; aspectos que nos motivan a pensar y mirar hacia dentro, de aprender a entendernos desde nuestro ser interior para poder comprender el mundo que nos rodea. Todo está entrelazado entre sí, cada pieza son aproximaciones multisensoriales, y, además, forman parte de un discurso bien dibujado que reflexiona y analiza su pasado, presente, el ambiente familiar y la memoria.
De esta forma, Pacha se entiende como signo de identidad, de ser y estar, del aquí y el ahora; es un eco de ideas, sentimientos e historias íntimas y colectivas. Kylla, hoy en día, tiene su propio manifiesto escrito.
Daniel G. Alfonso
Crítico de arte y curador.
